Un cambio al azul y otro al rojo: cómo la política contemporánea afecta los derechos de la comunidad LGBTI+ en México y en los Estados Unidos
La idea de género siempre ha constituido un punto de contención desde el inicio de la civilización y la formación de los roles de género. A lo largo de la historia humana, diferentes roles han surgido. Según los cristianos “. . . no hay varón ni mujer” (Gálatas 3:28), pero según los musulmanes, “los hombres están al cargo de las mujeres…” (An Nísa 4:34). En la vida contemporánea y moderna, los expertos en género, sexo y psicología han hallado que el género es creado por la cultura en que se viva o “se construya socialmente” (Mascolo), mientras que el sexo es biológico: una característica que no puede modificarse sin la intervención médica. Por ello, en todo el mundo, hay diferentes géneros en varias culturas. Tradicionalmente, en las culturas indígenas del continente americano, existía una gran variedad en los roles y número de géneros. Por ejemplo, en México, en el istmo de Tehuantepec en Oaxaca, viven los zapotecos. En la cultura zapoteca existen tres géneros distintos: el nguiiu o los hombres, la gunaa o las mujeres y el muxe, un género que existe fuera del sistema de género tradicional cristiano (Santillán). Al mismo tiempo, en la cultura europea, especialmente la cristiana, había dos roles de género estrictos: el varón que representa el trabajo laboral y el director de la familia, y la hembra que representa el trabajo doméstico y la pureza. Debido a la Conquista y la colonización de las Américas, hubo una asimilación, así que, en la sociedad contemporánea, el sistema de género predominante es el cristiano. Sin embargo, recientemente se ha observado un crecimiento del sistema para incluir más allá de los dos roles tradicionales, pero la reacción entre México y los Estados Unidos ha sido muy distinta. Es necesario que los derechos de la comunidad LGBTI+ estén consagrados en estructuras legales inmutables para garantizar su protección, ya que la volatilidad de la política puede generar infinitamente diferentes experiencias para personas LGBTI+. Como se demuestra, en México y los EE. UU., un giro estadounidense al conservadurismo ha creado un lugar peligroso para las personas LGBT+, pero en México un movimiento que se mueve hacia el liberalismo progresista ha creado una comunidad más segura para las personas que no encajan dentro de los sistemas de género tradicionales.
Los cambios políticos en ambos países son evidentes y son difíciles de negar. Hay un movimiento estadounidense al conservadurismo, y posiblemente hacia tendencias autoritarias. Esto se observa en la concentración del poder en la posición del ejecutivo sin controles ni equilibrios adecuados con la judicatura y la legislatura. Según el Instituto Variedades de la Democracia, un grupo de investigación con sede en Suecia, los EE. UU. ha caído de la vigésima posición hasta la quincuagésima primera en lo que respecta a la fortaleza de la democracia nacional, resultando “en un proceso de deterioro mucho más rápido que cualquier otra democracia en los tiempos modernos” (V-Dem). Por otro lado, se observa una transición mexicana hacia el liberalismo. En años recientes, el partido político dominante ha sido Morena. Este partido, ubicado en la izquierda, controla el congreso con una supermayoría. Además, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pertenece al partido Morena (González). En síntesis, el partido liberal mexicano controla la totalidad de las partes políticas del gobierno, mientras que en los EE. UU., el partido conservador controla todas las ramas del gobierno.
Las protecciones para las personas LGBTI+ han aumentado en los últimos años en México. Veinticuatro de las treinta y dos entidades federativas han aprobado una ley que garantiza “el reconocimiento legal de la identidad de género” (ODH o HRW en inglés). Además, otras dos entidades federativas—Chihuahua y Nuevo León—carecen de leyes para garantizar el cambio, pero en la práctica se puede modificar la identidad de género legal. Asimismo, en 2022 la nación de México aprobó el matrimonio igualitario, aunque en 2009 la Ciudad de México aprobó la misma ley (Gobierno de México). Aunque el avance hacia la igualdad es lentísimo, es real, y nadie se puede contradecir esto. En conjunto, las protecciones para las personas que no encajan dentro del sistema de género tradicional han crecido como se evidencia en la mayoría de las entidades federativas que han aprobado leyes para garantizar la reasignación de género en los documentos legales y la aprobación de una ley nacional de matrimonio igualitario.
Algunos sostienen que la situación actual en México no es tan buena como parece. Según el comunicado 673 del Congreso del Estado de México, “se registraron 701 asesinatos de mujeres trans y. . . 55 casos de violencia transfóbicas”, pero esto es esperado porque la evolución de una comunidad católica y tradicional hacia una sociedad más tolerante será lenta y gradual. Por término medio, una idea tarda treinta años o más en pasar de ser radical a formar parte de los pensamientos predominantes. Además, este proceso apenas empieza cuando la idea es presentada por primera vez. Por ello, no es posible para una comunidad con reglas estrictas como las del México colonizado transformar a una sociedad muy abierta desde la colonización más rápida. Además, en una investigación de cuatro años (2017-2020), el año con menos homicidios contra personas LGBTI+ fue 2020; así que, lo que importa es la dirección que el país se está moviendo (Brito 10). Los esfuerzos del gobierno de México y de la población mexicana muestran la importancia de la igualdad y del progreso para los mexicanos. La evidencia es clara, aunque México no sea un paraíso, hay cambios en la sociedad para aumentar las protecciones y la seguridad para las personas LGBTI+, especialmente en el sistema legal.
Desafortunadamente, a diferencia de México, en los EE. UU. ha habido un aumento de violencia y de leyes anti-LGBTI+. A nivel nacional, el Presidente Trump ha firmado una Orden Ejecutiva titulada “Defendiendo a las mujeres de ideología de género extrema y restaurando la verdad biológica en el gobierno federal”. Esta orden “ya no emitir[á] pasaportes estadounidenses. . .con un marcador de sexo ‘X’. Solo emitir[á] pasaportes con el marcador de sexo ‘M’ o ‘F’ que coincida con el sexo biológico” (Departamento Estadounidense del Estado). Esto representa un gran ataque contra las personas trans y crea el potencial de violencia contra personas que no parezcan coincidir con su sexo biológico, disminuyendo la seguridad de las personas trans o no binario. Esta lucha existe a nivel regional también. Por ejemplo, la ley más famosa es la “Ley de derechos de los padres en la educación” en Florida (el apodo de la ley es “No diga gay”). Algunas de las reglas nuevas son la prohibición de la educación sobre orientación sexual, el uso de pronombres requeridos que son los que corresponden al sexo biológico aunque el menor no los quiera y la obligación de enseñar que “los varones biológicos impregnan a las hembras biológicas fertilizando el óvulo de la hembra con el esperma del varón… y que estos roles reproductivos son binarios, estables e inmutables” (Fla Stat. § 1003.46(2)(a)). Esto ilustra la regulación de las personas en cada nivel de los EE. UU. Nacionalmente, las personas transgénero tienen que sobrevivir con un marcador gubernamental que exponga su situación íntima sin considerar si habrá peligro; regionalmente, es lo mismo. Los menores tienen que ajustarse a políticas conservadoras que los fuerzan a situaciones peligrosas. Esto fue permitido debido a la carencia de protecciones legales sólidas, lo que ilustra aún más la necesidad de protecciones inmutables para la comunidad LGBTI+.
Un contraargumento al anterior es que en realidad no hay una disminución de las protecciones para las personas LGBTI+ en los EE. UU., sino que solamente hay más cobertura informativa que hace sentir que existe una gran pérdida de protecciones. Este argumento contiene un cierto aspecto de razón. Recientemente, los avances para las personas LGBTI+ han ensanchado. Por ejemplo, en 2020 la Corte Suprema de los EE. UU. extendió las protecciones de Título VII a la orientación sexual, las personas transgénero y la identidad de género (Ritchie y Ashby). Pero, actualmente, durante la administración Trump ha habido varios ataques contra las personas LGBTI+: la Orden Ejecutiva 14183 “Priorizar la excelencia y la preparación militar” que elimina a las personas transgénero de los militares, la Orden Ejecutiva 14187 “Protección de los niños contra la mutilación química y quirúrgica” que elimina los tratamientos de reafirmación de género para los menores y la Orden Ejecutiva 14190 “Fin al adoctrinamiento radical en la educación primaria y secundaria” que fuerza una educación sin representación de LGBTI+. Como se puede ver, realmente, la administración de Trump está destruyendo las protecciones y la seguridad para las personas LGBTI+, y está generando una sociedad que se volverá extremadamente peligrosa para esta comunidad. Esto no sólo aumenta el riesgo de discriminación y violenca, sino que también restringe el acceso a recursos y derechos fundamentales en cada aspecto de la vida. Como resultado, las personas LGBTI+ sufrirán mayores niveles de inseguridad, problemas de la salud mental y exclusión social, lo cual afectará el bienestar de la sociedad en general, no sólo los individuos. De nuevo, demostrando por qué es primordial para garantizar protecciones legales.
En conclusión, debido a los cambios políticos en México y en los Estados Unidos ha habido cambios sociales también. En México hay un aumento en las protecciones y la seguridad para las personas LGBTI+. Por ejemplo, la legalidad del matrimonio igualitario y la garantía del cambio del género legal. De ninguna manera es México un país perfecto para las personas LGBTI+, pero hay progreso hacia una comunidad más inclusiva. Sin embargo, no es el mismo por los EE. UU. en cambio hay una disminución. A causa de la administración Trump, muchas órdenes ejecutivas han sido aprobadas, atacando a las personas LGBTI+, creando una sociedad peligrosa para ellos. Esta es la razón por la que es crucial aprobar leyes o añadir a documentos legales que no pueden cambiar para proteger a las personas LGBTI+.
